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Regalos en la oficina: el bote de despedida y el sorteo de diciembre

7 minLiiste Team

Un sobre para la colecta y nombres sorteados sobre una mesa de oficina

Hay exactamente dos momentos en los que un equipo se ocupa de regalos, y no se parecen en nada. Se va un compañero: todos dan en la misma dirección. Llega diciembre: todos dan a todos. Lo primero pide un bote común, lo segundo un sorteo, y confundirlos es lo que convierte el asunto en una tarea pesada.

Una despedida: un bote común

Lo que suele fallar

El sobre que va de mesa en mesa tiene tres defectos que todo el mundo conoce y nadie dice.

Es visible: quien pone 5 euros lo hace delante de quien acaba de poner 30. Es parcial: no llega a quien teletrabaja, a quien está de vacaciones, a quien está en casa de un cliente o en el otro edificio. Y es manual: alguien cuenta, alguien reclama, y esa persona pierde dos semanas.

Lo que sí funciona

Cantidad libre, aportaciones invisibles. El total es público, las cantidades individuales no. Es la única forma de que un becario participe al lado de un director sin que nadie compare.

Un enlace en lugar de un sobre. Un enlace llega a todos, incluidas las tres personas que nunca están los jueves. Y llega a los excompañeros, que suelen ser los que más se alegran de enterarse.

Una fecha de cierre anunciada. Sin ella, la colecta se estira hasta la mañana del pote y el regalo se compra la noche anterior.

Elegir el regalo antes, no después. Decidirlo primero da a la colecta una cifra a la que apuntar, y evita la conversación incómoda en la que hay que repartir 340 euros entre tres ideas.

Quién lo organiza

Rara vez quien manda, y es deliberado. Una colecta lanzada desde arriba se lee como una petición, sea cual sea el tono. Circula mejor si viene de alguien del mismo nivel que quien se va.

Sobre la mecánica de juntar dinero entre varios, escribimos cómo organizar un regalo de grupo.

Diciembre: un sorteo

Por qué no un bote

Porque no hay destinatario. Veinte personas que deben algo a otras diecinueve son 380 regalos, y nadie va a hacerlo. El sorteo lo reduce a veinte regalos, uno por persona, y hace posible la atención donde la exhaustividad no lo era.

Las reglas que importan

Un tope ajustado. Entre 15 y 25 euros en la mayoría de equipos. En la oficina más que en ningún sitio, la diferencia se nota: un regalo de 60 euros abierto delante de todos incomoda a quien lo recibe, no a quien lo hizo.

Participar sigue siendo voluntario. Alguien puede tener un motivo — económico, religioso, personal — para no entrar. El sorteo se hace sobre la lista de voluntarios, no sobre el organigrama.

Exclusiones por equipo, a veces. Donde participan varios departamentos juntos, algunos prefieren sacar fuera del propio equipo: es lo que hace que regales a alguien a quien solo ves en la máquina de café.

El secreto hasta el final. También frente a quien organiza. Una hoja de cálculo en una carpeta compartida no es un secreto, es un documento.

El teletrabajo

Un equipo parcialmente remoto tiene un problema práctico: la entrega. Tres soluciones, por orden de preferencia:

  1. entregar el día en que todo el mundo está en la oficina, si ese día existe;
  2. enviar directamente a la dirección del destinatario, lo que implica recoger direcciones — y enseñar cada una solo a quien la necesita;
  3. pasar a lo digital, que resuelve la logística y quita buena parte de lo que hacía agradable el gesto.

Lo que Recursos Humanos debería saber

  • La participación no debe ser medible. Nadie debería poder constatar que un empleado no ha dado.
  • El presupuesto no debe apretar a nadie. Un tope alto excluye en silencio a una parte del equipo.
  • Un regalo pagado por la empresa no es un regalo entre compañeros. Pueden convivir, pero mezclarlos convierte un gesto en una retribución, con las consecuencias fiscales que correspondan.
  • La organización no debe depender de una persona. Si exige dos semanas de recordatorios, no sobrevivirá a la marcha de quien los hacía.

Las herramientas

Para el bote de despedida, Liiste da una página pública con el regalo objetivo, una barra de progreso, contribuciones por transferencia — sin comisión y sin cuenta para quien da — y cantidades que quedan entre quien aporta y quien organiza.

Para el sorteo de diciembre, Pindao saca los nombres a partir de una lista de participantes, gestiona las exclusiones, avisa a cada uno por separado y no enseña la tabla a nadie. Los dos productos salen del mismo taller, porque los dos momentos ocurren en el mismo equipo con unos meses de diferencia.

El calendario de un equipo

  • Una despedida: anunciarla en cuanto se sepa la fecha, cerrar tres días antes del pote, comprar como muy tarde la víspera.
  • Diciembre: lanzar el sorteo a mediados de noviembre y fijar la entrega antes de la semana en que media plantilla está de vacaciones.

Son dos ejercicios de media hora cada uno, siempre que no se hagan a mano.

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